La resiliencia: ¿por qué necesitamos ejercitar esta capacidad constantemente?

La resiliencia es un término que proviene de la física y que implica flexibilidad y resistencia ante los golpes. Cuando estas cualidades se aplican a los seres humanos, podríamos definirla como la capacidad para afrontar una situación difícil, adaptándose ante la adversidad (como la muerte de un ser querido, una enfermedad incurable, etc.).

En este artículo, escrito por el psicólogo Iñigo Estaún, podrás conocer más sobre esta capacidad. Por qué es importante ejercitar la resiliencia desde niños, cómo ayudarles a hacerlo, y por qué la situación que estamos viviendo actualmente nos enseña que no debemos dejar de trabajarla.

En estos tiempos que corren inmersos en plena pandemia que arrastramos ya más de 10 meses, con un agravamiento de la situación económica favorecida por la situación, y con una clase política que no trasmite ni seguridad ni crédito en sus propuestas, con la correspondiente repercusión en la vida social del país se ha producido una caída de manera exponencial del nivel de vida de la clase media de este país.

Los telediarios informar constantemente de auténticos dramas sociales en forma de “las colas del hambre” que afectan cada vez más a esta deteriorada clase media, que inmersa en una espiral de coyunturas negativas, sobrevive como puede.

Los famosos desahucios, el constante goteo de cierres en sectores tan afectados como la hostelería, de personas que hace unos pocos años gozaban de una estabilidad económica aceptable y que hoy se ven necesitados de acudir a comedores sociales; y el drama de esos padres de familia hurgando en los cubos de basura de los supermercados conforman una fotografía de la realidad que hasta hace pocos años hubiese sido algo impensable.

Esta situación nos muestra un panorama desolador en el que las personas tratan de agudizar el ingenio para sacar adelante a sus maltrechas familias, bombardeados constantemente con noticias muy negativas en cuanto a la evolución de la pandemia por Covid-19. Eso sin olvidarse de los abuelos, que, como auténticos colchones, suavizan las caídas de sus familiares con sus pequeñas pensiones.

Estamos inmersos en un drama que, gota a gota, succiona de manera inmisericorde el elixir que empezábamos a saborear de una vida llena de pequeños lujos que nos equiparaban a países más ricos que el nuestro.

La resiliencia

 

Con relación a esas condiciones que empiezan a ser extremas hablaremos de un concepto que parece alimentarse de las adversidades y que proporciona ese estado de ánimo necesario para sacarle el mayor provecho a la situación. Nos estamos refiriendo a la resiliencia.

Como explica Iñigo en una entrevista en RTVE: “Yo considero que la resiliencia es una capacidad que hay que ejercitar, para que ayude de forma adaptativa afrontar los avatares de la vida. Ahora mismo es necesario y conveniente trabajarla constantemente porque las circunstancias por las que estamos atravesando, requieren una herramienta que nos ayude a digerirlas”.

Para el doctor Luis Rojas Marcos, los ingredientes de la resiliencia están estrechamente vinculados a:

  • Las relaciones afectivas con otras personas.
  • Una razonable autoestima.
  • El pensamiento positivo.
  • La tendencia a situar el centro de control dentro de nosotros mismos. Es decir, que aquellas personas que piensan que pueden controlar o minimizar el impacto de los acontecimientos, tienden a superarlo con más facilidad que aquellas que piensan que el control depende de fuerzas o factores externos.

La resiliencia y los niños

 

En la educación infantil la resiliencia debe estar presente de diversas formas. Es importante que a los niños:

1.- Se les enseñe, ya durante una edad temprana y reforzándolo a lo largo de las diferentes etapas de la niñez, una manera eficiente y constructiva de enfrentarse a la vida, tratando de inculcarles que un exceso de emotividad para resolver algunos problemas no hace más que dificultar su solución.

2.- Se les motive para enfrentarse de manera positiva a las diversas situaciones que puedan encontrarse en su camino sin sufrir daños profundos, enseñándoles que, aunque parezca lo contrario, afrontar los problemas desde un punto de vista positivo no nos aleja de la realidad.

3.- Se les transmita que, aunque en ocasiones nuestra capacidad para incidir en una situación problemática es reducida, siempre se puede hacer algo al respecto. Tanto buscando ayuda en aquellos que nos la puedan ofrecer como desarrollando las siguientes habilidades:

  • Ser capaces de identificar las causas de los problemas de manera precisa para evitar que vuelvan a repetirse en el futuro.
  • Llegar a controlar las emociones ante la adversidad, permaneciendo centrados en situaciones de crisis.
  • Controlar los impulsos y la conducta en situaciones de alta presión.
  • Mostrar un optimismo realista, intentando pensar que las cosas pueden ir bien, manteniendo una visión positiva del futuro de manera que puedan llegar a controlar el curso de sus vidas sin dejarse llevar por las fantasías.
  • Considerarse competentes, confiando en sus propias capacidades.

Por todo esto los padres y educadores deberían ser conscientes de que la felicidad de un niño no es algo que viene provocado por la casualidad, el azar o la buena suerte. Si bien es indudable que estos elementos influyen en ella, para que sea duradera en el tiempo la educación debe ejercerse teniendo en cuenta cinco ideas fundamentales:

  1. Debe crearse un clima que ayude a fomentar la autoestima.
  2. Respetar los sentimientos del niño. Un niño incomprendido, y, sobre todo, si se trata de un niño maltratado o humillado, va a tener más dificultades para solucionar cualquier conflicto.
  3. Enseñar a abordar (y a no evitar) cualquier tipo de problema, teniendo siempre en cuenta el principio de la positividad.
  4. Respetar las diferencias individuales.
  5. Mantener una comunicación fluida e intensa, tanto de los hijos con los padres y educadores como con sus iguales.

Todo ello dirigido a la formación de un alto nivel de resiliencia frente a los problemas, como factor imprescindible para superarlos, con la ayuda de elementos como la comprensión, el optimismo, el sentido del humor, el afecto, la confianza en uno mismo y la propia aceptación; valores todos ellos susceptibles de ser transmitidos, tanto en el entorno familiar como en el escolar.

Si crees que necesitas ayuda para afrontar alguna situación adversa contacta con nosotros. En Psicología y Bienestar te ayudaremos a superarla y afrontarla de la mano de psicólogos especialistas, en sesiones de terapia especializadas.

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