¿Qué es la hafefobia y por qué han aumentado los casos por el Covid-19?

La hafefobia es un trastorno de la ansiedad. Concretamente es un trastorno fóbico específico basado en el miedo irracional a ser tocado por alguien o por algo y a tocar algo. Durante la pandemia del Covid-19 se han visto incrementados los casos.

Las fobias son trastornos de ansiedad que causan un gran malestar. Las personas que las padecen sienten síntomas ansiosos frente al estímulo fóbico, incluso si se lo imaginan. En ocasiones son muy incapacitantes. El fóbico, si se encuentra con mucha frecuencia con el estímulo temido, le dificulta llevar una vida normal.

Las fobias pueden ser tratadas y el paciente puede superar este trastorno. En este artículo, escrito por Begoña Viñuelas, podrás conocer más sobre este trastorno y por qué se han multiplicado los casos por la pandemia del Covid-19.

¿Qué es la hafefobia?

La hafefobia es una fobia específica que genera un gran sufrimiento en la persona que lo padece y tiene un gran impacto negativo en las relaciones sociales. Un simple saludo o abrazo a sus propios padres o cónyuges les producen a estas personas sentimientos intensos de miedo. Les lleva a la evitación de interacciones por el miedo a la contaminación o invasión, incluso con la gente a la que conocen.

Además, produce respuestas cognitivas (ideas de peligro extremo), fisiológicas (temblores, sudoración, palpitaciones…) o conductuales (evitación, huida o escape; y agresiones físicas o verbales). Destacan la ansiedad extrema y el intento de evitar el estímulo temido (para reducir la sensación displacentera).

Causas

Para preservar la existencia de los seres humanos, estamos programados biológicamente para sufrir temores a ciertos estímulos. Durante siglos ha sido útil, pero en la actualidad, causa este tipo de trastornos. Las fobias no responden a argumentos lógicos. La reacción de alerta se apodera de la persona que se siente como si estuviera ante un peligro real.

Las fobias, en general, se producen por una forma de aprendizaje asociativo descubierto por Paulov llamado “condicionamiento clásico” (experimentos con perros). Este consiste en la asociación entre un estímulo que provoca una respuesta refleja y otro que no, pero que al final éste último acaba produciendo la misma respuesta que el otro estímulo al que se asocia.

La otra forma de aprendizaje fue descubierta por Watson que descubrió que también se daba en humanos. Al principio los canes salivaban cuando se les presentaba la comida. Tras varios ensayos, la sola presencia del investigador desencadenaba la salivación, porque habían aprendido que cuando éste aparecía, iban a recibir el alimento.

Pero existen más causas de los trastornos fóbicos, especialmente la hafefobia, que se aprenden por condicionamiento vicario (el aprendizaje por observación). Por ejemplo, al ver una película en la que el actor principal se contagia con alguna enfermedad al entrar en contacto con la piel de otros. El fóbico puede sufrir un miedo irracional y unas creencias poco realistas como consecuencia del impacto emocional que le produvce algún evento que observa, en este caso, la película.

Hafefobia por causa del Covid-19

El miedo exagerado y persistente aflora al relacionar de manera prolongada el contacto físico con el contagio de la covid-19 y la muerte. Esto puede tener consecuencias, especialmente preocupantes, en personas mayores y en niños por la importancia del contacto en su desarrollo emocional.

Los niños, que se están desarrollando emocionalmente, necesitan más el contacto físico. Es importante intensificar en los entornos familiares, o entre convivientes, las muestras de cariño y el contacto para que noten menos esa carencia.

Según explica la psicóloga Begoña Viñuelas en una entrevista en L’Ens Públic de Radiotelevisió de les Illes Balears, durante la pandemia “se han visto aumentados los casos de hafefobia, así como los de otros trastornos de ansiedad”. Han aflorado fobias como la fobia social, la agorafobia (miedo a espacios exteriores o multitudes) y los síndromes como el de la cabaña (rechazo a salir a la calle por un futuro social de incertidumbre).

El miedo aparece como mecanismo de defensa por el mantenimiento prolongado de la distancia social y por los mensajes sobre el contagio del virus, que llegan como un bombardeo porque hay un peligro real.

Algunas personas se obsesionan y paralizan literalmente con ideas como el hecho de agarrar el carro de la compra, chocar el codo con alguien, apretar el botón del ascensor o abrir una puerta.

Llevamos demasiados meses sometidos a estas medidas que generan estrés y ansiedad prolongadas y todavía no vemos el final. En personas con alto nivel de autoexigencia se tiene más tendencia a sufrir esta fobia, aunque podríamos decir que está dentro de la normalidad tener ese miedo (que no fobia)en diferentes grados.

Las personas que ya antes necesitaban un espacio vital más amplio que los demás, ahora sienten más miedo; y no tocan ni abrazan a sus padres, hijos o hermanos aunque sean convivientes.

Repercusiones a largo plazo

El cerebro analiza la realidad y evita tener contacto físico. Esto podría convertirse en un estilo de vida en personas particularmente obsesivas.  Por ejemplo: Personas que siguen limpiando toda la compra al llegar a casa, aun sabiendo que las autoridades sanitarias indicaron hace tiempo que no es necesario.

Los niños ya han interiorizado que es un peligro tocar a alguien. Debemos explicarles cuándo es peligroso tocar y cuándo no; y decirles que siendo cuidadosos, y en entornos seguros, es bueno que la gente se toque y se acaricie.

En la tercera edad, esta fobia puede no ser totalmente patológica, pero sí manifestarse de manera aumentada, con lo que puede llevar al aislamiento; sobre todo si ya vivían en soledad antes de la pandemia por no trabajar o por tener limitaciones físicas. Hay personas mayores que desde el pasado marzo no han salido de casa.

Así mismo, en algunos adultos no tan mayores, pero que han teletrabajado, esta creencia intensa e irracional hace que no salgan y no se relacionen.

Es importante que esta fobia no perjudique nuestro día a día porque nos puede llevar al aislamiento. Esto es emocionalmente patológico para el desarrollo cognitivo del ser humano. El peligro está ahí, pero hay que verlo en su justa medida. A medida que vaya desapareciendo el virus volveremos a relacionarnos supuestamente como antes.

Si crees que necesitas ayuda para combatir tu fobia contacta con nosotros. Te ayudaremos a superarla y afrontarla de la mano de psicólogos especialistas, en sesiones de terapia especializadas.

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