El aprendizaje escolar requiere vacaciones

No lo leas, escúchalo.

Metidos ya en plena época estival miles de niños de todas las edades se disponen a romper con las rutinas que han llevado durante el curso escolar para introducir un componente lúdico que va a ser el eje de sus vidas de aquí hasta septiembre, momento en que de nuevo deban hacer un esfuerzo (sobre todo los padres) para retornar a lo que podríamos llamar “la normalidad”.

Esta transformación de la cotidianeidad en la vida del escolar se ve favorecida por el ánimo incipiente de los propios padres que les transmiten y hasta les programan, a veces hasta extremos insospechados, prácticamente todo su periodo vacacional, quizás aterrados por lo que puede suponer un niño sin una actividad diaria por realizar. Pero eso sería tema de otro artículo donde nos podríamos hacer las siguientes preguntas: ¿Saben nuestros niños divertirse sin un móvil, una tableta o un ordenador…?

Pero volviendo al tema que nos ocupa, y según el panorama que se puede presentar, tenemos a un tipo de padres que, ante todo, desean que los niños estén distraídos para que no den la lata, para lo que utilizan el esquema basado en ejercicio físico (apuntarles a alguna actividad o campamento); enchufarles a la televisión o facilitarles el uso de cualquier otro aparato de tecnología punta (léase móvil, etc.). La combinación de las tres rellena todo un completo programa estival con pocos tiempos muertos.

Vacaciones de verano en campamento

Claro está que esta programación requiere de un cierto poder adquisitivo, pero aquellos que no se lo pueden permitir, especialmente el campamento, tiran sobre todo de aquello que tienen más a mano y que durante el curso se supone que ha estado ciertamente restringido: La televisión y la mencionada tecnología punta. Ambas, en dosis abusivas, aletargan  y adormecen a los niños hasta límites insospechados.

Por último, si el niño en cuestión no ha estado a la altura durante el curso y tiene la desgracia de tener que estudiar durante el verano, la cosa se complica.  ¿Por qué? Pues, sencillamente, porque hay que introducir en esas nuevas rutinas creadas para disfrutar del ocio, esa otra que les recuerda mucho a lo que debería haber hecho durante el curso y no han hecho. Y en este caso, los problemas están garantizados: Resistencias y tensiones que enrarecen el ambiente familiar, provocando en muchos casos que los padres hagan la vista gorda mirando para otro lado para no amargarse el verano o amargárselo al resto de los miembros de la familia que  no tienen culpa de ello.

A mi juicio, todas las iniciativas que he señalado tienen un denominador común: Entender el aprendizaje escolar como algo que requiere vacaciones, inculcando a los niños que el premio por haber hecho el esfuerzo durante el curso es holgazanear y dedicarse a actividades que, no solo no estimulan la mente, sino que más bien la atrofian.

Vacaciones de verano

Habría que matizar estas palabras porque, efectivamente, actividades grupales como los campamentos desempeñan una función de relación enseñándoles a empatizar con iguales, factores estos vitales para su futuro; si bien, a mi juicio, sería importante que los padres dieran un valor supremo a la educación y la entendieran como algo, de lo cual, no hay que tomar vacaciones y que incluso en verano se puede practicar. Evidentemente, no con los mecanismos de una clase convencional en la que un profesor les enseña esta o aquella materia,  sino desarrollando actividades que estimulen la creatividad, el razonamiento, el pensamiento lógico, las relaciones sociales…

Todo esto pasa por diseñar un verano, no rellenando tiempos para no tener apenas tiempo de desarrollarse, sino a través de actividades y talleres que favorezcan esa otra cara de la formación sin romper el tiempo diario en contacto con las materias que tanto esfuerzo ha costado adquirir durante el curso, pero esto lo detallare en el siguiente artículo.

Recuerda que para tratar cualquier tipo de situación familiar que requiera atención, o por otro lado, dificultades en la educación de los hijos, recuerde que en la Clínica de Psicología Infantil, Psicología y Bienestar, somos especialistas en este tipo de terapias. Ante la mínima duda,contacta con nosotros y estaremos encantados de ayudarte.

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